Joe Biden recibe a Andrés López Obrador en la Casa Blanca

12 de julio de 2022

Joe Biden recibe este martes en la Casa Blanca al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en busca de paliativos a la inflación y a la crisis migratoria, y de paso limar asperezas de una relación que está lejos de ser idílica.

El desaire de López Obrador a Biden en junio en la Cumbre de las Américas de Los Ángeles, a la que no acudió en protesta por la negativa de la Casa Blanca a invitar a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, ha decepcionado a la clase política estadounidense.

López Obrador, pragmático, le resta importancia. “Es una reunión para reafirmar nuestro compromiso de trabajar juntos en beneficio de nuestros pueblos”, afirmó el lunes el presidente, quien antes de reunirse con Biden agendó un desayuno de trabajo con la vicepresidenta Kamala Harris.

La visita está teñida de luto por la tragedia de los más de 50 migrantes muertos en un tráiler en Texas, de los cuales más de la mitad eran mexicanos. Un drama que marca la pauta del diálogo: migración y seguridad.

Visas migratorias

Gran partidario de “los programas de cooperación para el desarrollo”, no solo en México, sino también en Centroamérica, López Obrador pedirá probablemente a Biden más visas para trabajadores temporales, sobre todo del sector agrícola, e inversiones en algunos proyectos para frenar las caravanas de migrantes.

Una funcionaria del gobierno estadounidense que pidió el anonimato coincide en que para abordar la migración irregular hay que “abrir vías legales adicionales” que pueden impulsar el crecimiento económico y “buscar otras vías legales como el reasentamiento de refugiados y la reunificación familiar”.

Pero añadió que el encuentro estará mucho más enfocado “en la cooperación y en la implementación” de acuerdos “y no tanto en compromisos numéricos específicos”.

Y es que a medida que se acercan las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre, en las que los demócratas podrían perder el control del Congreso, Biden no puede exponerse a dar la sensación de una política de fronteras abiertas.

Durante su mandato, cada mes más de 200.000 personas que intentaron entrar en el país fueron enviadas de vuelta, invocando el programa Quédate en México, bajo el cual se expulsa a solicitantes de asilo para que esperen la resolución de sus casos al otro lado de la frontera, o una norma de salud pública aplicada desde la pandemia.

Los dos dirigentes tendrán que coordinarse porque esto podría cambiar ya que la Corte Suprema dio a Biden una de las pocas alegrías de las últimas semanas, autorizándole a poner fin a Quédate en México, una de sus promesas de campaña.

Habrá anuncios, informó otro funcionario gubernamental que tampoco quiso revelar su identidad.

Esperamos anunciar acciones conjuntas para mejorar la infraestructura fronteriza” y “mejorar la cooperación policial para interrumpir el flujo de fentanilo”, añadió, haciéndose eco de la importancia de la seguridad en la frontera, no sólo por el tráfico de droga, sino de personas y de armas.

“De la vieja escuela”

Por encima de la migración, el tema que realmente preocupa a la ciudadanía es frenar la inflación, de más del 6% en Estados Unidos y de casi 8% en México, y espantar el fantasma de la recesión.

La inflación se debe a los embotellamientos en la cadena de suministro y a la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, de la que también se hablará según el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Jake Sullivan.

Y, según López Obrador, a la falta de producción. “¿Cómo se produce, si no hay fuerza de trabajo?”, se preguntó el lunes, en referencia a la escasez de mano de obra en Estados Unidos.

Para Biden “la relación con México es una prioridad”, afirmó el funcionario. Una prioridad que le obliga a sortear desencuentros, porque motivos de tensión no faltan.

La reforma energética impulsada López Obrador bloquea miles de millones de dólares de inversiones y es probable que desencadene alguna controversia en el marco del tratado comercial de Norteamérica T-MEC.

Y el 4 de julio, Día de la fiesta nacional en Estados Unidos, el presidente mexicano salió en defensa del fundador de Wikileaks, Julian Assange, procesado por una filtración masiva de documentos confidenciales.

“Si lo llevan a Estados Unidos y lo condenan a pena máxima y a morir en prisión hay que empezar la campaña de que se desmonte la estatua de la libertad”, dijo el mandatario.

En cualquier caso, Biden “prefiere tenerlo cerca que lejos” y tanto él como López Obrador “son políticos de la vieja escuela a los que les gusta sentarse cara a cara, mirarse a los ojos y tener una negociación”, afirmó Andrew Selee, presidente del Instituto de Política Migratoria, en un foro celebrado por el centro de reflexión estadounidense Wilson Center.

Tras el encuentro, López Obrador rendirá homenaje por la tarde al expresidente Franklin D. Roosevelt y al defensor de los derechos humanos Martin Luther King. El miércoles mantendrá un encuentro con empresarios.

Fuente: www.infobae.com

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